Salvar al mundo por medio de los libros

Salvar al mundo por medio de los libros

Encontrarse relajado en un campamento vacacional y encontrarse de repente ante una serie de noticias como por ejemplo: la emergencia medioambiental, el cambio climático, el apocalipsis, sin duda alguna, el momento de esparcimiento ya no tendrá sentido. 

Y es que al hacer referencia a la crisis ecológica que se encuentra acechando al mundo, también se hace referencia a una crisis en la narrativa: y es que, como puede hablarse de aquello que no es tangible, pues aún no ha ocurrido y que de paso, no contamos con la mínima idea de cómo es. 

Ya para el año 2009, el escritor Jonathan Safran Foer había publicado el libro denominado: Comer animales cuya autora le llevó unos 3 años de investigaciones, y dos años más realizando conferencias y tesis relacionadas al tema en torno al cual giraba el título; es decir, no consumir carne producto de la ganadería intensiva. 

Pero ello también tuvo repercusiones por medio de documentales que fueron narrados por el propio escritor quien además contó con la participación de la actriz Natalie Portman. Más tarde y tras la separación de la escritora Nicole Krauss, Safran Foer comió en todas las oportunidades que tuvo y en diversas formas. O visto de otra forma, el es rotor de dedo o a comer exactamente la carne de la manera en la que había procedido en contra. 

En torno a esta historia, es el reflejo de toda esa madeja de contradicciones y caminos intransitables referentes al debate actual que se relaciona con la «emergencia climática». Y es que si el tema de la crisis ecológica nos conduce a un nivel de preocupación, entonces también debe serlo la crisis narrativa obviamente de quien tendría que contarla. 

En cuanto al apocalipsis,  ciencia cierta no sabemos si nos encontramos ante uno que se convierte en inevitable; o bien, si aún nos encontramos a tiempo de poder salvar al menos las sillas. Ante tales situaciones no poseemos la menor experiencia, sin mencionar que tampoco poseemos la capacidad de arreglarlo si el caso se nos presentara en este momento. Por esta razón, escritores como Safran Foer, Paul Kingsnorth, Jonathan Franzen y Annie Dillard, al menos lo han contado. 

 ¿Y si llega el apocalipsis ahora? 

Y si resulta que ese apocalipsis no tiene relación con lo que hasta ahora se ha manejado enfocado a la naturaleza sino que se trata de un problema de alerta que no tiene que ver tampoco con los tambaleos emocionales con los que se pretende  concienciar a las personas señalando que nos encontramos cerca de un punto del que no podemos retornar, y si realmente se trata de una emergencia, quizás ésta sea más bien política. 

En todo caso, se hace necesario tomar ciertas medidas de carácter impopular, taxativa, y que de paso la población no quiere aceptar, quedando sin tiempo para ocuparnos de la educación sentimental. De esta afirmación surge el inminente escepticismo sustentado en el hecho de que si no somos capaces  de controlarnos en lo referente a los asuntos más básicos, entonces no será posible alcanzar al menos un régimen político verde.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *